A nivel mundial, empresa

A nivel mundial, empresas, industrias, instituciones y hogares, emiten grandes cantidades de basura electrónica, pues es más que evidente que los equipos electrónicos están en nuestras actividades diarias. Entonces ¿Por qué hacer el reciclaje electrónico?

Cada mexicano produce entre siete y nueve kilogramos de basura electrónica anualmente. Si la cifra se multiplica por los 120 millones de habitantes de 840 a mil 80 toneladas, estamos frente a un gran problema de contaminación por basura electrónica (la cual incluye, pero no se limita a teléfonos celulares, televisores y computadoras). Además, se debe considerar que son considerados sumamente nocivos para salud y el ambiente.

El reciclaje de aparatos tecnológicos y residuos electrónicos es importante porque mucho de ellos tiene materiales tóxicos como plomo, mercurio y cadmio.

En el proceso de reciclaje se pueden extraer y reutilizar materiales valiosos como aluminio, hierro y cobre que luego servirán para la fabricación de nuevos productos.

Según los expertos, el flujo de aparatos que se consideran obsoletos está creciendo con mucha velocidad; mientras que los medios para hacer un tratamiento adecuado de esos desechos son insuficientes.

Con base en lo anterior, la contaminación ambiental por residuos electrónicos se relaciona con el comportamiento y actitud que tienen los individuos sobre el tema, ante la falta de concientización, habrá un mayor peligro ante el uso irracional de los mismos. 

Los beneficios del reciclaje son cada vez más evidentes, principalmente en el ámbito económico, por lo que nuestra labor debe estar enfocada en seguir promoviendo la reutilización de estos, incentivar que más trabajadores del sector sean preparados sobre su correcta gestión y apostar por un consumo responsable que favorezca la conservación ambiental y la inclusión social.

Por último, y no menos importante, hemos de asegurarnos siempre que al desprendernos de un aparato eléctrico y electrónico debemos estar plenamente seguros si ha llegado al final de su vida útil. En muchas ocasiones remplazamos nuestros ‘‘viejos’’ aparatos por otros más nuevos y estos aún podrían ofrecer uso y disfrute a otros usuarios, con una utilidad diferente o ser provechoso en una segunda residencia.